Oda al cante, al toque y al baile de ‘solera y compás’

06/08/22 Flamencomanía David Montes - Fotos: Miguel Ángel Castaño

Ficha Técnica:
Espectáculo: Solera y Compás – Artista: Antonio Rey, Jesús Méndez, Felipa del Moreno y Pastora Galván – Lugar: Tío Pepe Festival - Patio de la Tonelería de la Bodega González Byass (Jerez, Cádiz) – Fecha: 4 de agosto de 2022 – Aforo: Tres cuartos – Cante: Jesús Méndez, Felipa del Moreno, Miguel Lavi, David ‘El Galli’ y Mara Rey – Toque: Antonio Rey, Diego del Morao, Manuel Valencia, Oscar de los Reyes y Paco Iglesias- Percusión: Carlos Merino y Ane Carrasco – Palmas: Carlos Grilo, Diego Montoya, Manuel Cantarote, Juan Diego Valencia y Javi Peña

Jerez, a 5 de agosto de 2022. La tercera entrega del ciclo ‘Solera y Compás’ que ofreció en la noche de ayer el Tío Pepe Festival de Jerez en el Patio de la Tonelería de la Bodega González Byass no solamente ha sido la mejor de las ofrecidas hasta ahora, sino que también le ha puesto el ‘pescao caro’ a las que les quedan por llegar. El elenco que cualquier festival de verano mataría por tener sobre el escenario ofreció una sesión de toque, cante y baile – en este orden- que nos dejó a más de uno con ganas de seguir la noche por algún rincón de la ciudad, saboreando el buen hacer los artistas que la protagonizaron.

Antonio Rey, Felipa del Moreno, Jesús Méndez y Pastora Galván, por este orden, fueron los encargados de cruzar el ecuador de un ciclo que contó entre el público con destacadas figuras de lo jondo que no quisieron perderse esta cita marcada en rojo por muchos aficionados al flamenco. Durante más de dos horas y media de espectáculo, la banda sonora de Andalucía en verano volvía hacerse presente en un lugar que está llamado a vivir experiencias eno-flamencas de gran nivel. Y la noche de ayer no fue una excepción. De pitón a rabo.

Con muchas luces y muy pocas sombras, esta tercera cita del mejor ciclo de flamenco que se organiza en Jerez durante la época estival ofrecía de nuevo a los presentes como obertura la oportunidad de poder disfrutar de un artista cuya discografía es de obligada escucha por los aficionados a la bajañí y al arte de la prima y el bordón. Recordando a Paco de Lucía por tarantas, al igual que hiciera en su primera participación, en esta ocasión Antonio Rey quiso arroparse en el escenario de su hermana Mara – además de la de Ané Carrasco a la percusión y las palmas y el toque de Oscar de los Reyes como escudero-, para proseguir con las alegrías ‘Calle Cañaílla’, los ‘Tangos de mi compadre’ y la rumba ‘Nuevos horizontes’, volviendo de nuevo a realizar una obertura de noche que predisponía el cuerpo a dejarse llevar por armonías y melodías que se te quedan en el oído a primera escucha.

Y tras un despeje de plaza digno del terruño que se pisaba, el cante con nombre de mujer tomaría el testigo en la voz de una cantaora que pide a gritos mayores espacios y más atención por parte de programadores y productores. Las formas y las maneras de Felipa del Moreno llevan muchos años siendo una avanzadilla de todo lo que ha llegado detrás de ella y el destino a buen seguro que sólo le tiene preparado cosas buenas desde que ha decidido fajarse de nuevo en los escenarios de forma estable y pelear por un sitio que más temprano que tarde le terminará llegando.

Por mineras, rondeñas y unas verdiales de corte camaronero se presentó, por tientos y tangos mostró unas cartas credenciales de cantaora que le hubiera valido sin problemas para obtener el ‘carné de artista’ en el pasado y por bulerías desplegó todo lo que el barrio de ‘La Asunción’ impregna en la masa de la sangre, arropada por un Manuel Valencia al toque que demostró tener el nivel suficiente para sentarse en el centro del escenario en solitario en próximas ediciones de este ciclo de ‘Solera y Compás’.

Por su parte, el plato fuerte de la noche, Jesús Méndez, no se dejó nada en casa. Con Diego del Morao a su izquierda, la lucha de poder a poder entre cante y toque provocó en varias ocasiones que se vivieran esos momentos pretéritos en la Plaza de Toros de Jerez, cuando la bulería era la absoluta protagonista de uno de los eventos más importantes de la temporada estival andaluza. Dos heraldos dignos de llevar el nombre de Jerez y su flamenco por bandera estaban juntos en su tierra para disfrutar y hacernos disfrutar. Y disfrutaron ellos y, por extensión, todos los que allí estábamos presentes.

Tanto en las malagueñas de Chacón, como en los tientos-tangos y bulerías, toque y cante, cante y toque, tiraron de lo mejor de cada casa. Pertenecer a dos dinastías como la de los Méndez y la de los Morao dan ya patente de corsos como para presagiar que nada malo puede pasar cuando confluyen juntas en un escenario. Sobre todo porque no sólo Francisca Méndez Garrido ‘La Paquera’ o Manuel Moreno Junquera ‘Moraíto Chico’ estaban bendiciendo desde el cielo estrellado la noche, sino que también quisieron darse una vueltecita Luis Cortés Barca ‘Luis de la Pica’ o Juan Moneo Lara ‘El Torta’ por esas balconadas que asomaban a una ‘tonelería’ que estaba viviendo una oda al cante y al toque y a la que aún le faltaba el baile.

Con el público en pie y sin dejar marchar a los artistas al camerino, tras la sesión de letras inmortales de los grandes del cante de Jerez y de falsetas de la casa Morao que forman parte del genoma del barrio de Santiago, no les quedó más remedio que fajarse en una ronda de fandangos en las que una variante del Gordito de Triana, otro de Cepero y un último en valiente sin microfonía dejó al público satisfecho y con el precio de la entrada ya más que amortizado.

Para cerrar la noche, Pastora Galván escoltada por Miguel Lavi y David ‘El Galli’ al cante y Paco Iglesias al toque era la encargada de rematar una cita a la que sigue sin encajarle el baile como clausura, pero que a la vez que hay que agradecerle a la bailaora sevillana que no abandonara el escenario en ningún momento de su intervención. Enfundada en un vestido rojo y con su clásico canasto y delantal, Pastora Galván tiró de la escuela de su tierra, que bien le enseñara no sólo su padre José sino ese maravilloso universo dancístico jondo que tiene la capital andaluza y que ha creado un estilo propio, como así quedó patente tanto en los jaleos como en la soleá que estuvo llena de desplantes, poses y remates de buen gusto, con un atrás de esos que hacen bailar y meterse en compás hasta quien no sabe dar un paso.

En definitiva, la tercera de las citas del ciclo ‘Solera y Compás’ del Tío Pepe Festival de Jerez en el Patio de la Tonelería de la Bodega González Byass ofreció para cruzar el ecuador de este programa de contenidos una sesión donde todas las armas de las que dispone el flamenco para ser un refrendo de la música más internacional que tiene la Marca España en el mundo se hicieron presentes. Gracias a la predisposición de unos artistas que no vinieron a cumplir el expedientes, sino más bien a revalidar su estatus de primeras espadas del cante, el baile y el toque, la del 4 de agosto no será una fecha que olvide nadie que estuviera presente en un espacio escénico que ya es un todo un emblema y referente del mundo jondo de la ciudad.

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