''La Cuerda Floja es un espectáculo donde planteo el conflicto que suponen el deseo y la razón''

26/09/20 Flamencomanía David Montes

 Ana Morales, arropada por José Quevedo ‘Bolita’, Paquito González y Pablo Martín Caminero, presenta en el Teatro Central un espectáculo en el que los artistas realizan un trabajo creativo a través de esas dualidades que se complementan y no podrían vivir la una sin la otra.

Bienal de Flamenco de Sevilla, a 26 de septiembre de 2020. El Teatro Central acogerá el próximo lunes una apuesta más que interesante. Después de su paso hace dos años por el Teatro Lope de Vega para estrenar ‘Sin Permiso (Canciones para el Recuerdo)', la bailaora Ana Morales regresa al festival flamenco más importante del mundo para poner sobre la mesa ''un trabajo creativo realizado a través de dualidades que se complementan y no pueden vivir la una sin la otra''.

Bajo la denominación de ‘La Cuerda Floja’, el espacio escénico de la capital andaluza abrirá sus puertas a una de sus artistas flamencas habituales, quien define esta obra como ''un espectáculo donde planteo el conflicto que suponen el deseo y la razón'' bajo un prisma de equilibrios, pero sin una historia literal sino a través ''del abstracto que el baile ya es en sí mismo y, a partir de ahí, hemos hecho del equilibrio algo motivacional para trabajar la escena, la música y el movimiento''.

''Era algo que nos daba mucho juego y es una situación real en la que me encuentro normalmente, máxime en mi trabajo, donde esa reflexión sobre el presente es muy importante'' nos manifestaba la bailaora catalana afincada desde hace largo tiempo en Sevilla, quien se definía también como una persona que ''me encanta abandonarme durante un tiempo para un lado o un tiempo para el otro y, aunque trato de ser muy racional, a la vez me dejo llevar''.

Trabajar sobre el orden social de lo que se cree que es bello o bueno, pero que en realidad no se sabe si es donde gustaría estar, es la base utópica de este espectáculo para el que Ana Morales va a contar con el arrope de José Quevedo ‘Bolita’, Paquito González y Pablo Martín-Caminero como escolta y con quienes tratará de descubrirnos si a nosotros ''nos gusta más estar en equilibrio o en desequilibrio, jugando con elementos en la escena sin nombres ni apellidos, porque este conflicto se puede plantear sobre todo y sobre todos''.

Sin importar en ‘La Cuerda Floja’ un orden porque considera que la sensación de equilibrio dura muy poco, de ese trabajo creativo ha nacido como fruto ''un espectáculo en el que no se piensa si la soleá era bonita o fea, si el tanguillo estaba mejor o peor o si el taranto es más taranto o menos taranto, sino si relamente encajaban música y movimiento y había un trabajo dual'' pero sin salirse de los códigos del flamenco porque eso está innato en quienes componen esta obra.

''En La Cuerda Floja está una Ana Morales que nunca es una persona fija sino que cambia conforme pasa el tiempo'' ha subrayado la bailaora en la entrevista que nos concedía a FLAMENCOMANIA y en la que conocíamos de primera mano el que será su próximo estreno, que llega después de ''un trabajo duro pero que ha marcado un antes y un después en mi, amasado y a conciencia, porque fue una búsqueda profunda sobre mi principalmente, pero también con la escena y con el público'' en referencia a la obra que le valió el Premio Giraldillo al Baile de la Bienal de 2018 y que, gracias a ella, ''hoy no es ya la Ana del mes pasado ni hoy será la misma que el mes que viene, sino una Ana Morales liberada porque me apetecía mucho bailar sólo con música, sin una historia personal que contar y sólo con el presente como motivo para transformarse''.

''Ha sido muy bonito trabajar con Pablo, Paco y Bolita porque hemos propuesto cosas y hemos valorado qué encajaba mejor y qué no'' argumentaba Ana Morales mientras cerraba los ojos y de forma imaginaria nos indicaba que ''cogíamos un tema o motivación, lo dejábamos al aire y entre todos los inquietos que lo hemos estado creando, ha surgido una obra muy conceptual, muy elegante, muy minimal, muy físico y, a la vez, divertido y visual''.

Si bien este espectáculo podría considerarse como un solo – fórmula habitual del baile flamenco en muchas ocasiones- Ana Morales nos indica que uno de los planteamientos de ‘La cuerda floja’ tiene como base ''quitar el baile del contacto de todo para que este se enfrente con su movimiento a la música y así pueda encontrar las zonas de confort que, a veces, son las que nos paran, o esas otras zonas de conflicto que, casi siempre, son las que nos hacen crecer''.

Con una escena límpia y donde los músicos van a tener un lugar relevante, el próximo lunes por la noche en el Teatro Central podremos presenciar un nuevo estreno dentro de esta programación oficial de la Bienal de Flamenco de Sevilla de 2020 que su creadora define como ''muy actual, muy de hoy y en el que predominará el color rojo porque es un color que, aunque no me guste por la obviedad que causa tenerlo ubicado en muchas cosas, eso mismo nos sirve de color se seguridad en este juego de equilibrios, en este juego de conflictos que suponen el deseo y la razón''.

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